Madres por Convicción – Día de las Madres

Madres adoptivas: La conexión emocional supera el nexo biológico

Hay mujeres que tienen el deseo impetuoso de ser madres pero por azares del destino no lo logran, así que toman la decisión de adoptar a un bebé que será su hijo desde el momento que llega a sus brazos. Ser madre es más que cambiar pañales y calentar teteros. Significa que su vida cambiará por completo, dará su tiempo y esfuerzo para sacar adelante a sus hijos a pesar de las adversidades.

Eunice Molina de Fernández y Manuel Fernández Ramírez son padres de seis hijos: Bethzabe Salazar (adoptada), Nadia Fernández (hija biológica), Pitter Fernández (hijo biológico), Carlos Manuel Fernández (biológico), Otto Rafael Fernández (biológico) y Silvia Fernández Molina (adoptada). Bethzabe y Nadia decidieron cuidar a Silvia (la menor de todos) como si fuera su hija, le dieron amor, atención y cuidado.

La madre de ellos, Eunice Molina de Fernández, era una mujer trabajadora, preocupada de que no les faltara nada, estudiaran en las mejores escuelas del este y oeste de Caracas y acudieran a diversas actividades recreativas para complementar su formación educativa. Sin embargo, su personalidad seca y distante hizo que sus hijas mayores dieran el amor y calidez que el resto de sus hermanos necesitaban.


“Mi hermana (Betzabe) llegó a la casa cuando mi mamá no había parido todavía, por eso ella nos crió a todos con mucho amor, atención, preocupación y dedicación (…) Ella se ocupaba de la parte educativa e intelectual, era mi representante en la escuela siempre, me leía y sembró en mí el amor por la lectura (…) Todos la vemos a ella como nuestra mamá”, contó Silvia Fernández.

Aunque en muchas ocasiones culturalmente se olvida de la importancia que tienen las conexiones emocionales y se da prioridad al nexo biológico, las madres adoptivas ofrecen ese apoyo, estabilidad y amor que un niño necesita y a pesar de no haber nacido de ellas, lo perciben de igual modo. El proceso de adopción puede ser comparado con el tiempo que toma en desarrollarse un embarazo y aunque no esté acompañado con nauseas, hinchazón y un vientre agrandado, el papeleo y el tiempo de espera para tener a ese anhelado bebé en sus brazos puede ser igual o incluso más largo.

“El amor más importante, puro y esencial para la vida es el de la madre por sus hijos y su familia (…) A mis padres adoptivos les agradezco su amor, atención y cuidados. Quien soy, como me llamo, todo lo bonito y bueno que me dieron en la vida. En mi mente y corazón guardo las enseñanzas y aprendizajes que me han dado”, expresó Silvia Fernández.

La adopción le ofrece a las mujeres que anhelan ser mamá la oportunidad de darle ese cariño, ternura, y compresión a un niño que por diferentes circunstancias no logró mantenerse con su familia biológica y a los niños o adolescentes que no tienen una familia les ofrece la posibilidad de ser acogido en una y vivir todas aquellas experiencias positivas que no pudo experimentar con la suya.